El cambio climático intensificó las riadas de Valencia de 2024
- Alberto Aguirre de Cárcer

- 24 ene
- 3 Min. de lectura
La investigación más completa de las inundaciones que causaron 230 muertes, realizada por científicos españoles, desvela que las lluvias fueron un 21% más torrenciales a causa del calentamiento global

A. Aguirre de Cárcer
El calentamiento global que impulsa el cambio climático de nuestro planeta habría intensificado hasta un 21% las precipitaciones a lo largo de seis horas durante las trágicas inundaciones que causaron 230 muertes en la provincia de Valencia en 2024. Ese es uno de los principales resultados de un estudio publicado en la revista Nature Communications por científicos de varios centros del CSIC, la Aemet, las Universidades de Valladolid y la Complutense de Madrid, así como por investigadores de Padua y Zurich.
Los primeros estudios preliminares realizados en las semanas posteriores a la catástrofe habían apuntado que las lluvias torrenciales de ese calibre son ahora hasta dos veces más probables en la zona mediterránea, y con una intensidad un 13% superior, a resultas del cambio climático. Este tipo de estudios de atribución para riadas severas y otros fenómenos extremos, basados en el análisis retrospectivo de los factores subyacentes, son realmente complejos pues no resulta fácil diferenciar los procesos inducidos por el hombre de los naturales, subraya el equipo español.
Para llevar a cabo su trabajo, este grupo utilizó una estrategia que implica tanto observaciones directas como simulaciones del evento a escala de kilómetros, comparando la intensidad de las lluvias, la dinámica de la tormenta y el contenido de humedad en dos escenarios diferentes, el que existe en la actualidad y el que había en la época preindustrial, cuando la temperatura media global era un grado y medio inferior, dos grados menos en la zona mediterránea.
Los resultados de este análisis muestran que, además de esa intensidad un 21% superior de la precipitación en un intervalo de seis horas, las actuales condiciones asociadas al cambio climático habrían incrementado un 56% la extensión del área con lluvias por encima de 180 mm, siempre en comparación con los parámetros preindustriales. El volumen total de agua caída en la cuenca del Júcar habría sido también un 19% superior a causa del calentamiento global.
En línea con numerosos estudios previos, el trabajo publicado en Nature Communications refleja como el incremento del vapor de agua en la atmósfera por el aumento de la temperatura en el Mediterráneo y en el Atlántico Norte está causando alteraciones en la dinámica de las tormentas, lo que desemboca en lluvias más intensas y generalizadas.
En un articulo anterior apunté cómo un fenómeno termodinámico, formulado hace casi 200 años en una ecuación llamada de Clausius Clapeyron en honor a sus postuladores, está ayudando a entender el por qué de la mayor intensidad de las tormentas torrenciales en este contexto de cambio climático. En síntesis, esta ecuación muestra que cuanto más cálido es el aire, mayor es su capacidad para retener humedad. Esa relación es lineal: cada subida de un grado centígrado implica un 7% más de capacidad de retención de vapor de agua, sobre todo sobre el mar. Esa absorción de humedad, y por tanto el volumen de vapor que puede condensarse en estado líquido y caer torrencialmente si se forma una DANA, aumenta cada vez más en el Mediterráneo, que alcanzó en el verano de 2024 dos grados por encima de su media histórica.
Los autores de esta nueva investigación puntualizan que sus simulaciones no estuvieron enfocadas a estimar la posibilidad de ocurrencia de un evento extremo como el ocurrido en Valencia en 2024, sino a predecir cómo habría diferido si las condiciones físicas de la atmosfera fueran las de la época preindustrial, antes por tanto de la incidencia de la actividad humana en el clima mundial.
De lo que no parece haber ya dudas, a la luz de estos resultados, es que este calentamiento acelerado por las emisiones dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero está detrás de la mayor severidad de las lluvias torrenciales en el Mediterráneo. Este equipo científico aboga ahora por continuar con estos estudios en regiones más amplias para perfeccionar la comprensión de cómo evolucionan tales eventos en un escenario climático de calentamiento global acelerado.





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